El excongresista Richard Arce Cáceres, natural de Apurímac, se perfila como uno de los posibles candidatos presidenciales del Partido Morado para las elecciones generales del 2026. La agrupación política, actualmente liderada por Luis Durán, ha presentado una fórmula encabezada por Arce, acompañado por Ronnie Jurado en la primera vicepresidencia y Frida Ríos en la segunda.
Durante los últimos meses, el exlegislador ha mantenido una presencia constante en diversos medios de comunicación nacionales, opinando sobre temas de coyuntura política y siendo uno de los críticos más frecuentes de la gestión de la expresidenta Dina Boluarte. Su discurso ha estado enfocado en la defensa de la democracia, la lucha contra la corrupción y la necesidad de reformas institucionales profundas.
Fuentes del Partido Morado señalaron que la definición de candidaturas se realizará a través de elecciones internas, como parte del proceso de democracia interna que exige la ley electoral. En estas primarias participarán otros reconocidos dirigentes de la agrupación, entre ellos el propio Luis Durán, el exgobernador regional de Cajamarca Mesías Guevara, y el exministro de Defensa y excongresista Daniel Mora.
Richard Arce, quien fue congresista por Apurímac entre 2016 y 2019, ha sostenido que su postulación responde a un compromiso con la renovación política y la recuperación de la confianza ciudadana. “El país necesita líderes con convicción democrática, sin pasado de corrupción y con propuestas reales para el desarrollo”, expresó en una reciente entrevista televisiva.
El Partido Morado, fundado en 2016 y reconocido oficialmente en 2023 tras recuperar su inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones, busca posicionarse nuevamente como una opción de centro liberal en el panorama político nacional. La participación de Arce podría fortalecer la presencia del partido en regiones del sur, especialmente en Apurímac y Cusco, donde el exlegislador mantiene respaldo ciudadano.
De concretarse su candidatura, Arce Cáceres enfrentará el desafío de diferenciarse en un escenario político fragmentado, donde la población mantiene altos niveles de desconfianza hacia los partidos tradicionales. Su postulación podría marcar el retorno de una voz apurimeña al debate presidencial, con énfasis en la descentralización y la representación regional.

